CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EL CEREBRO ALTAMENTE SENSIBLE

Traducción del artículo original de la web sensitivityresearch.com 1 de octubre de 2020 – Por Bianca P. Acevedo, PhD

Sobre los autores

Bianca Acevedo (Universidad de California, Santa Bárbara) investiga la biología del amor, la alta sensibilidad y las prácticas cuerpo-mente. Recibió el premio International Women in Science en 2012 y es editora de “The Highly Sensitive Brain”. Para obtener más información, visite http://www.biancaacevedo.org .

Resumen

La sensibilidad se asocia con una mayor activación de las regiones del cerebro implicadas en la conciencia, la memoria y la empatía. Sin embargo, esto tiene un costo, como un mayor riesgo de sobreexcitación y sobreestimulación. La evidencia preliminar sugiere que para las personas altamente sensibles, el “descanso” puede ser especialmente crítico para la integración de la información y el regreso a un estado equilibrado.

La mayoría de nosotros conoce o puede que conozcamos a alguien muy sensible. De hecho, aproximadamente una de cada cuatro personas (20% -30% de la población) tiene un rasgo biológico innato conocido como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS) o Sensibilidad Ambiental (ES) que se asocia con una mayor conciencia y capacidad de respuesta a los estímulos ambientales y sociales. (1).

El cerebro altamente sensible

En el cerebro, la sensibilidad mejorada se registra como un flujo sanguíneo más fuerte (señales mejoradas) a áreas que están involucradas en la conciencia, la memoria y la empatía (2) .Además de ser más sensibles a los estímulos, las personas altamente sensibles (frente a las menos sensibles) también procesar la información más profundamente, hacer conexiones entre temas, sentir intensamente y percibir las “imágenes y sonidos” del mundo de una manera más amplificada.

En el cerebro, esto se observa como una mayor activación en áreas que son responsables del procesamiento complejo e integrador de modalidades multisensoriales y procesos mentales de orden superior que demandan cognitivamente (2). En el comportamiento, la profundidad de procesamiento se manifiesta como conciencia de las sutilezas, buena escucha, memoria, empatía, creatividad, creación de significado y reconocimiento de conexiones entre temas (3, 4).

Además, en respuesta a estímulos positivos, como ver el rostro de un ser querido o un hermoso paisaje, los individuos altamente sensibles muestran una mayor activación del sistema de recompensa, en comparación con los individuos menos sensibles (5).

Estas características de profundidad de procesamiento tienden a expresarse de manera positiva en entornos adaptativos: es decir, aquellos que son tranquilos, ordenados, agradables para los sentidos y no sobreestimulantes.

Sin embargo, cuando las condiciones ambientales son menos propicias para la expresión positiva del rasgo (como cuando hay distracciones en el entorno, sonidos desagradables y caos), las personas sensibles tienden a mostrar sobreexcitación fisiológica, desregulación, empeoramiento de la escucha y deficiencias. desempeño en tareas cronometradas (6, 7).

Implicaciones prácticas

Por lo tanto, no es sorprendente que las personas muy sensibles tiendan a preferir la soledad a las multitudes y prosperen en entornos tranquilos y pacíficos.

Además, debido al procesamiento mejorado y la sobreestimulación, las personas sensibles también necesitan más tiempo de inactividad para recuperarse de los eventos cotidianos, así como de las actividades nuevas, sobreestimulantes y desafiantes.

Si bien apenas estamos empezando a comprender lo que sucede realmente en la fisiología de los individuos altamente sensibles cuando están “en reposo”, tenemos algunas pruebas preliminares que sugieren que tienen lugar importantes procesos neuronales relacionados con la profundidad del procesamiento, la integración de la memoria y la homeostasis fisiológica. .

Además, se están llevando a cabo más investigaciones para comprender qué tipos de actividades pueden ser beneficiosas para las personas altamente sensibles. Los estudios preliminares sugieren que una práctica de meditación de yoga puede ser útil, además de simplemente cerrar los ojos y relajarse (despejar la mente de pensamientos).

Como anécdota, las personas muy sensibles también informan que caminar en la naturaleza, escuchar música y participar en pasatiempos relajantes también ayudan a reponerlos. Por lo tanto, es especialmente importante que las personas sensibles respeten la necesidad de tomar descansos porque durante las actividades de descanso y relajación tienen lugar importantes procesos cognitivos de orden superior relacionados con la profundidad del procesamiento y la integración de la información.

Además, si usted no es muy sensible pero tiene un hijo, pareja o compañero de trabajo muy sensible, es importante que tenga paciencia, vaya despacio y esté atento a las condiciones externas. Si el ambiente es caótico, tóxico o sobreestimulante, no espere que la persona “brille”. Sin embargo, trate de seleccionar entornos que sean favorables a la sensibilidad: a saber, aquellos que sean tranquilos, ordenados y agradables para los sentidos, y que permitan que el rasgo se exprese en su forma más positiva.

References

  1. Greven, C. U., Lionetti, F., Booth, C., Aron, E. N., Fox, E., Schendan, H. E., . . . Homberg, J. (2019). Sensory Processing Sensitivity in the context of Environmental Sensitivity: A critical review and development of research agenda. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 98, 287-305. doi: 10.1016/j.neubiorev.2019.01.009
  2. Acevedo, B., Aron, E., Pospos, S., & Jessen, D. (2018). The functional highly sensitive brain: a review of the brain circuits underlying sensory processing sensitivity and seemingly related disorders. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci, 373(1744). doi:10.1098/rstb.2017.0161
  3. Bridges, D., & Schendan, H. E. (2019). The sensitive, open creator. Personality and Individual Differences, 142(1), 179-185. https://doi.org/10.1016/j.paid.2018.09.016
  4. Todd, R. M., Ehlers, M. R., Müller, D. J., Robertson, A., Palombo, D. J., Freeman, N., Levine, B., & Anderson, A. K. (2015). Neurogenetic variations in norepinephrine availability enhance perceptual vividness. The Journal of Neuroscience, 35(16), 6506–6516. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.4489-14.2015
  5. Acevedo, B. P., Aron, E. N., Aron, A., Sangster, M. D., Collins, N., & Brown, L. L. (2014). The highly sensitive brain: an fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others’ emotions. Brain and Behaviour, 4(4), 580-594. https://doi.org/10.1002/brb3.242
  6. Aron, E., Aron, A., & Davies, K. M. (2005). Adult shyness: The interaction of temperamental sensitivity and an adverse childhood environment. Personality and Social Psychology Bulletin, 31, 181-187. http://dx.doi.org/10.1177/0146167204271419
  7. Turjeman-Levi, Y. T. (2016). When the sensitivity of one is the trouble of the other: High-sensitivity as a moderator of the effects of physical stimulation on listening. The Hebrew University of Jerusalem. Jerusalem.

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